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Declaración de Dirigentes del PDC. 13 de Septiembre de 1973

DCU PUCV 11 de septiembre de 2011

Bernardo Leighton; Ignacio Palma, ex Presidente del Senado; Renán Fuentealba, Senador, Radomiro Tomic, ex Candidato a la Presidencia de la República; Fernando Sanhueza, ex Presidente de la Cámara de Diputados; Sergio Saavedra, ex  Intendente de Santiago; Claudio  Huepe, Diputado; Andrés Aylwin, Diputado; Mariano Ruiz-Esquide, Diputado; Waldemar Carrasco, Diputado; Jorge Cash, Profesor y periodista; Jorge Donoso, Abogado; Belisario Velasco, Economista; Ignacio Balbontín, Sociólogo, y Florencio Ceballos, Abogado, firman la siguiente declaración política:

Hoy, 13 de septiembre de 1973  los firmantes, dejando constancia de que ésta es la primera
ocasión en que podemos reunirnos para concordar nuestros criterios y explicitar nuestra posición política, después de consumado el golpe militar de anteayer, venimos en declarar lo siguiente:

1.- Condenamos categóricamente el derrocamiento del Presidente Constitucional de Chile, señor Salvador Allende, de cuyo Gobierno - por decisión de la voluntad popular y de nuestro partido- fuimos invariables opositores. Nos inclinamos respetuosos ante el sacrificio que él hizo de su vida en defensa de la autoridad constitucional.

2- Señalamos que nuestra oposición a su Gobierno fue siempre planteada para preservar la continuidad del proceso de cambios que tuvo el honor de iniciar en nuestro país el Gobierno de la Democracia Cristiana y, al mismo tiempo, para impedir su desviación antidemocrática. Mantenemos en todas sus partes las críticas que en dicho contexto formulamos al Gobierno de la Unidad Popular y del Presidente Allende. Reiteramos, por eso mismo, que, en conformidad a la Democracia Cristiana, jamás tuvimos otra actitud parlamentaria o particular que no fuera la oposición dentro del cauce democrático destinado a obtener la rectificación de los errores cometidos por el Gobierno del Presidente Allende e impugnados por nosotros.

3.- La falta de rectificación, que en definitiva nos llevó a la tragedia, es de responsabilidad de todos, Gobierno y oposición, porque el deber de mantener una democracia no puede ser eludido por nadie. Pero, a nuestro juicio, hubo quienes tuvieron mayor responsabilidad. En primer lugar, el dogmatismo sectario de la Unidad Popular que no fue capaz de construir un camino auténticamente democrático para el socialismo, adecuado a nuestra idiosincracia. Especial condenación merece la irresponsabilidad de la ultraizquierda.
En segundo lugar, la Derecha económica que, con fría determinación aprovechó los errores de la Unidad Popular para producir un clima de tensión, de ceguera y de pasión política que, unido a lo anterior, hizo imposible un consenso mínimo al  descalificar a quienes lo buscábamos con objetividad y con cordura.

4.- Estos sectores extremos alinearon psicológicamente a la opinión pública e, incluso, a numerosos dirigentes políticos y militares, creando la sensación falsa de que no había otra salida para la  crisis chilena que el enfrentamiento armado o el golpe militar.
Reiteramos hoy, igual que siempre, nuestra convicción profunda de que, dentro de los cauces democráticos, habríamos podido evitar en Chile la implantación de un régimen totalitario, sin necesidad de pagar el costo de vidas y los excesos inevitables en las soluciones de fuerza

5.- La Junta Militar ha manifestado su intención de restituir el poder a la voluntad del pueblo y de respetar las libertades  públicas. Esa intención la recogemos como positiva para la restauración democrática y la paz social y esperamos que se cumpla sin demora al tenor de las declaraciones formuladas.

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